La noche de los muertos vivientes.
En el fondo sabéis que es todo mentira. Sí, suena muy bonito, vamos todos juntos a leer, huy sí, qué bonita es la lectura, la cultura, qué lindas suenan algunas palabras como luna, almohada, libertad y melanóma. Qué grande la fantasía, la imaginación,… Hay que fomentarlo, coño, que todos leamos, que leer es hablar con un mismo para entender a los demás, huy sí. Pero en el fondo, es un truco más, ¿no? El Corte Inglés despliega estanterías en la calle, los curiosos viandantes se arriman a los libros, como perros que se acercan a oler el culo del nuevo perro. En Barcelona, a muchos supongo le han regalado libros que nunca van a leer, o que fingirán haber leído. Mucho mejor regalar una rosa, que sea barata y se marchite pronto. Es todo una excusa más para que consumamos, y mejor si consumimos cosas que luego nos van a consumir, que nos van a mantener entretenidos, como las películas o la televisión del Metro. Eso sí, habremos nos gastado unos eurillos como ellos querían, y entre páginas andaremos entretenidos —también como ellos querían— en mundos de fantasía, realidades paralelas, introspecciones y deleite poético, demasiado entretenidos para darnos cuenta de que somos baterías y empezar a ver columnas de numeritos como el Neo este de Matrix; pero oye, nos sentiremos más cultos, esclavos, pero cultos.

Meneame
del.icio.us