Isla Yuki
Dicen que en Salamanca la que no es puta es manca. Quizá esto tenga algo que ver con el estado del aura de Yuki. Desde que volvió de allí, anda un poco turbia y macilenta. Cuando no está en la U, permanece encerrada en su zulo escuchando bebop, death metal, zeuhl, folk psicodélico… Pero tiene que salir, no puede quedarse ahí todo el tiempo, pienso, al menos tiene que salir a recolectar alimentos del frigorífico. Tendrá que salir a mear. Aunque cabe la posibilidad de que mee en una palangana, y luego arroje el orín por el balcón. O espere a que todos estemos dormidos, para salir y vaciar la palangana en el retrete. No quiere vernos, eso está claro. Pero no es por culpa nuestra, creo que tiene mal de amores o algo parecido. Creo que cuando se fue a Salamanca fue con una amiga, que sospecho que era más bien “amiga horizontal”. Eso sí, una amiga horizontal acostumbrada a ser tal, no como Yuki que en cuanto folla se enamora. Ahí ha debido de estar el conflicto que ha configurado su estado actual. Aquella amiga que ha traído un par de veces a casa, sí, ella debe ser. Pero volviendo al encierro de Yuki, alguna vez sí que ha salido para ir a la cocina a hacerse un bocata o a cagar silenciosamente en el baño. Cuando le he preguntado por Salamanca me ha dicho que no le hable de Salamanca. Cuando le he preguntado de cualquier otra cosa, se ha puesto habladora pero circunspecta y difuminada hasta olvidar mi pregunta y enmbarcarse en una colchoneta inchable descolorida a la deriva por una corriente de pensamiento interno que le aísla tanto como si siguiera encerrada en su habitación, da la impresión de que podrías marcharte y ella igual seguiría allí plantada hablando, porque de todas formas ella no mira a la cara cuando te habla, si está hablando contigo su cara apunta a otro sitio, normalmente hacia el suelo a su derecha.

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