Derechos de imagen de un ser invisible
Dos individuos con pinta de indigentes se pusieron a discutir a voces en lengua polaca o no sé. Un turista rubio que pasaba por allí echando fotos con una cámara réflex, tomo varias fotos de la escena. Cuando se iban a enzarzar a puñetazos, el más bajo y débil de los dos (el que gritaba menos por aparente ausencia de argumentos), dirigió su atención al de la cámara y le dijo que les dejara en paz, y buscó aprobación en el otro, que ya le tenía cogido por la solapa del traje desaliñado… Un intento evidente de olvidar la disputa con su amigo, y dirigir sus furias contra un enemigo común, otro, un animal pijo de otro mundo. El rubio, a una distancia prudente, siguió tomando fotos como si aquellos fueran actores de un show callejero.
—¡No robes mi imagen, cabrón!— dijo el de apariencia más fuerte y sensata.

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