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<title>Historia de la autofelación </title>
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<pubDate>Fri, 04 Jul 2008 00:49:25 +0100</pubDate>
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<title>Historia de la autofelación </title>
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	<title>Derechos de imagen de un ser invisible</title>
	<link>http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/06/15/derechos-de-imagen-de-un-ser-invisible</link>
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		<description><![CDATA[<p class="MsoNormal">Dos individuos con pinta de indigentes se pusieron a discutir a voces en lengua polaca o no sé. Un turista rubio que pasaba por allí echando fotos con una cámara réflex, tomo varias fotos de la escena. Cuando se iban a enzarzar a puñetazos, el más bajo y débil de los dos (el que gritaba menos por aparente ausencia de argumentos), dirigió su atención al de la cámara y le dijo que les dejara en paz, y buscó aprobación en el otro, que ya le tenía cogido por la solapa del traje desaliñado… Un intento evidente de olvidar la disputa con su amigo, y dirigir sus furias contra un enemigo común, otro, un animal pijo de otro mundo. El rubio, a una distancia prudente, siguió tomando fotos como si aquellos fueran actores de un show callejero.</p>
<p class="MsoNormal">—¡No robes mi imagen, cabrón!— dijo el de apariencia más fuerte y sensata.</p>
<p class="MsoNormal">El turista, retrocedió unos pasos ya como para irse, pero se volvió y apuntó de nuevo su objetivo hacia sus caras rabiosas. El bajo, ya salvándose de la pelea con su amigo, se dirigió al fotógrafo con intención de darle una lección.</p>
<p class="MsoNormal">—¡No robes imagen de mi amigo te dicho, tú mamón!— decía con acento extranjero.</p>
<p class="MsoNormal">En ese momento me levanté de mi banco masticando lo que quedaba del bocadillo de jamón, y eché de menos tener una cámara de fotos o de video para inmortalizar lo que estaba pasando y lo que iba a pasar. El indigente echó a correr hacia el turista, el turista trotó un poco y salió de la plaza pero sin intención de correr mucho más, como pensando que su perseguidor solo quería espantarle un poco, pero al volver su mirada se dio cuenta de que aquel no sólo no se había detenido sino que venía más rápido.</p>
<p class="MsoNormal">Por Calle Arenal se vio corriendo entonces a un vagabundo persiguiendo a un turista, gritando ¡Ladrón, ladrón! Y detrás de ellos, yo.</p>
<p class="MsoNormal">Al final, la gente no entiende que ha sucedido, pero saben que la culpa no puede ser de un rubiales con una cámara de fotos tan bonita, y que seguramente el empercudido este debe ser un sinvergüenza buscando problemas. El rubio entró en un bar para usar a la gente de protección. Cuando entró el vagabundo, salió con una patada en el culo a los pocos minutos.</p>
<p class="MsoNormal">Le seguí de vuelta a la Plaza Isabel II, donde todo había empezado, y vi el reencuentro con su compañero. Le contó en su lengua lo que había sucedido. Bueno, yo no entendí nada, pero imagino que no le estaba hablando del partidazo de la Eurocopa, Holanda – Francia.</p>
<p class="MsoNormal">Después, rieron juntos.</p>
<p class="MsoNormal">Después, empezaron a discutir a voces de nuevo.</p>
<p class="MsoNormal">Después se calmaron.</p>
<p class="MsoNormal">La gente seguía saliendo del Metro de Ópera, cruzando la plaza, invadiendo las calles, tomando fotos, reuniéndose con amigos… totalmente ajenos a lo que había sucedido hacía pocos minutos. Después de 128 años, ninguno de los que ahora estamos respirando seguirá con vida, otros estarán en nuestro lugar con sus nuevas tecnologías y sus nuevos calzados, totalmente ajenos a lo sucedido pero andando las mismas calles y fotografiando las mismas estatuas. Quizá lean los blogs que una vez se escribieron, y usen este texto en una clase de filosofía para hablar del concepto de propiedad, o exclamen ¡Huy, mira lo que pasó en Ópera una vez! y se pregunten si esto es ficción. Los vagabundos seguirán siendo, si no se han extinguido entonces, parte del decorado, seres que solo se hacen visibles al leer a Bukowski.</p>
<p> <span style="font-size: 12pt; font-family: "Times New Roman"">Le di un euro al tipo, aunque no para tener el derecho de publicar su historia.</span>
</p>
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	<pubDate>Sun, 15 Jun 2008 17:27:08 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>Isla Yuki</title>
	<link>http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/05/30/isla-yuki</link>
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		<description><![CDATA[<p class="MsoNormal">Dicen que en Salamanca la que no es puta es manca. Quizá esto tenga algo que ver con el estado del aura de Yuki. Desde que volvió de allí, anda un poco turbia y macilenta. Cuando no está en la U, permanece encerrada en su zulo escuchando bebop, death metal, zeuhl, folk psicodélico… Pero tiene que salir, no puede quedarse ahí todo el tiempo, pienso, al menos tiene que salir a recolectar alimentos del frigorífico. Tendrá que salir a mear. Aunque cabe la posibilidad de que mee en una palangana, y luego arroje el orín por el balcón. O espere a que todos estemos dormidos, para salir y vaciar la palangana en el retrete. No quiere vernos, eso está claro. Pero no es por culpa nuestra, creo que tiene mal de amores o algo parecido. Creo que cuando se fue a Salamanca fue con una amiga, que sospecho que era más bien “amiga horizontal”. Eso sí, una amiga horizontal acostumbrada a ser tal, no como Yuki que en cuanto folla se enamora. Ahí ha debido de estar el conflicto que ha configurado su estado actual. Aquella amiga que ha traído un par de veces a casa, sí, ella debe ser. Pero volviendo al encierro de Yuki, alguna vez sí que ha salido para ir a la cocina a hacerse un bocata o a cagar silenciosamente en el baño. Cuando le he preguntado por Salamanca me ha dicho que no le hable de Salamanca. Cuando le he preguntado de cualquier otra cosa, se ha puesto habladora pero circunspecta y difuminada hasta olvidar mi pregunta y enmbarcarse en una colchoneta inchable descolorida a la deriva por una corriente de pensamiento interno que le aísla tanto como si siguiera encerrada en su habitación, da la impresión de que podrías marcharte y ella igual seguiría allí plantada hablando, porque de todas formas ella no mira a la cara cuando te habla, si está hablando contigo su cara apunta a otro sitio, normalmente hacia el suelo a su derecha.
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<p class="MsoNormal">Parte de mi motivación en la reciente afición por la armónica, es tocar melodías tristes y escuchar blues para estar en consonancia con el estado sombrío de Yuki. Eso creo, crear un puente hacia su isla. Pero últimamente la consonancia, si la hubo, se perdió. Primero, porque Carlos volvió de Berlín. Y segundo porque Yuki no quiere acordarse de que Carlos existe, así que empezó a poner música en voz alta y crear un escudo así. Explicar la relación entre Carlos y Yuki es harto dificil, pero podría resumirse diciendo que Carlos es un tipo muy normal y esto saca de quicio a Yuki. Carlos no es ruidoso, pero a Yuki le molesta el sonido de sus movimientos, de su andar, de su vivir,… A Carlos tampoco le gusta Yuki, pero a él no se le nota. Yo estoy pensando en cambiarme de piso, estar unos meses más aquí en Madrid, y luego largarme a Buenos Aires. Con quién o quiénes siente mi subconsciente la necesidad de sintonizar cuando me manda a la ciudad del Tango, es un misterio.</p>
<p class="MsoNormal">—¿Y esta tía? ¿Así va a estar todo el día? Qué coñazo de música, le voy a comprar unos auriculares a ver si entiende. Y no sale para nada. ¡Se le va a escocer el chocho de tanto dedo, dedo, dedo!</p>
<p><span style="font-size: 12pt">—Eso es bueno.— Contesto. E imagino darle un puñetazo y dejarlo tumbado en el suelo, echando sangre por boca y narices (como aquello de Nicanor Parra). Luego abro la puerta de Yuki y la sorprendo allí enroscada, lamiéndose. Al final no era dedo sino boca. Nos acercamos al noqueado Carlos y le meamos encima, ella en posición de jinete se levanta la falda y le mea directamente en la cara, yo a un paso de distancia cuelo mi chorro en su ombligo. Después vuelve ella a su habitación, saca una palangana llena y vierte sobre la cara ensangrentada y orinada. Ella evidentemente desea hacer el amor conmigo, pero yo no quiero que se enamore de mí, así que le digo que me voy a Argentina. Ella baja los pantalones de Carlos, arranca el pene tirando y cortando la base con sus uñas afiladas. Lo arroja por la ventana. Una camioneta que reparte pescado pasa por encima del miembro sin hombre. Media hora más tarde se forma un caminito de hormigas allá abajo.</span></p>
<p><a href="http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/05/30/isla-yuki#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Fri, 30 May 2008 22:30:55 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>Tat twan asi</title>
	<link>http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/05/15/tat-twan-asi</link>
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		<description><![CDATA[<p class="MsoNormal">La contubernal japonesa tiene una bonita historia detrás. Pero resumiendo, como hace ella cuando le preguntan qué está haciendo en Madrid, se puede contar que salió de su país un poco atraída por el carisma europeo, un poco porque no quería vivir en Japón, un poco quizá porque llevaba <em>huir</em> escrito en los genes. Vivió en Londres, cómo no, luego algún año en Australia, luego una corta estancia dinámica en los EUA que le llevó hasta México. Y es aquí, quizá en el DF, quizá haciendo el amor con un gringo en el Desierto de Sonora, o tomando una Margarita en Guerrero Negro, o qué sé yo, pero fue en México donde empezó su
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<p>admiración o su interés por lo hispano. Quizá no empezó allí, quizá empezó mucho antes, cuando vio <em>Mujeres al borde de un ataque de nervios</em> (1988), (¿Qué piensan los japoneses viendo películas españolas?), pero tal y como lo cuenta ella parece que no sabía nada de nada de la cultura hispana en su concepto más amplio hasta que llegó a México. Después de ese viaje, se vino pa Madrid, (o <em>Madriz</em>, como dicen los madrileños finolis que al enfatizar esa D de lengua interdental suena como Z; o <em>Madrí</em> que suena más verdadero), se vino pacá sin saber decir na más que <em>hola</em>.</p>
<p class="MsoNormal">Esta sinopsis de viajes (¿de búsqueda?) nos hace entrever una historia interesante, la presentimos. Además, esta mujer es bien tímida y silenciosa, no la imagino hablando de sus sentimientos o de las verdaderas razones que la mueven, al menos no conmigo… Eso le da aún un punto más interesante. Sobretodo si llega un día y te dice que se va a Salamanca a pasar el fin de semana, y que un amigo suyo viene hoy de México, y que como ella no estará, él puede quedarse en su cama. Le pregunto consciente de que la pongo en un aprieto y de que me va a tachar de curioso metomentodo, que por qué se va a Salamanca estos días que su amigo va a estar aquí, por qué no deja Salamanca para el fin de semana que viene si tantas ganas tiene. Me dice que ya tiene el boleto de bus comprado. Pero las maletas no las tienes preparadas, digo yo. Sí, sí, dice ella.</p>
<p class="MsoNormal">Después de un largo viaje, un mexicano solitario y cansado emerge de las profundidades de Cuatro Caminos, sumido en un sueño de medianoche ve un Carrefour y un McDonald’s y susurra para sí <em>Europa, güey</em>. Mira a su alrededor, saca el mapa del bolsillo y se dirige a la casa de <strong>Yuki</strong>.</p>
<p class="MsoNormal">— No está, se ha ido a Salamanca. Pero entra, entra, no te quedes ahí. Me ha dicho que puedes quedarte en su cama… Parece que vas bastante cargado… Sí, déjalo todo en su habitación, o donde quieras… ¿Quieres algo de beber? ¿Champán? … ¿Cómo? No, no, sólo compartimos piso, ehm, apartamento, no somos novios ni nada así. De hecho somos tres personas aquí. El otro compañero está en Berlín pa una semana…</p>
<p class="MsoNormal">Resultó ser un tipo interesante. Me dijo que había venido con la idea de viajar por Europa una buena temporada, no sabía dónde acabaría, no sabía si volvería a México, no sabía cuánto iba a durar ese vagar… Pero no quería quedarse aquí, quería luego seguir andando o volando hasta la India. Su meta en la India era algo religioso, dijo que la misma espiritualidad que pueda haber en la India podría encontrarla en un aeropuerto de Canadá, pero que puesto que uno de sus “héroes personales” había nacido allí, le parecía estéticamente obligatorio ir allí al menos una vez, como si fuera su Meca, o una de sus Mecas. Por otro lado, dijo, no se le había ocurrido nada mejor que hacer. El nombre de ese héroe: <strong>Ramana Maharshi</strong>; me resultaba tremendamente familiar y empecé a sospechar por qué.</p>
<p class="MsoNormal"><strong>Pedro Manuel</strong> era de Saltabarranca, cerca de Veracruz. No era de raza blanca, pero tampoco indio. Un poco como yo, pero más tostado, más bajito, ojos indios, y peor olor. Le dije que podía ducharse si quería. La segunda vez que se lo dije me hizo caso y se duchó. Después partí un queso manchego muy rico, de esos que huelen mal, y un poco de jamón, y puse pan en una cestilla, y rebanadas de pan con paté en un plato, y… bueno, comimos bien. Creo que estaba más cansado que nada, pero no puedo resistirse a estas delicias, además le dije que un trago le sentaría bien, y quizá fue la presencia de vino lo que le mantuvo cerca de la mesa. Pronto me preguntó por la música y cuando le dije que me gustaba casi todo tipo de música sacó una armónica del bolsillo y, viendo el entusiasmo que mostré, no necesitó preguntarme si podía tocarla. En algún momento de la noche/madrugada, cuando hablábamos de instrumentos musicales, me reveló que eligió la armónica porque le gustaba hacer cosas grandes con instrumentos pequeños y que estaba acostumbrado a ello, tras lo cual hubo un pequeño silencio en el que no supe cómo interpretar su afirmación. Así que encendí un cigarrillo.</p>
<p class="MsoNormal">Cuando se fue a la cama revisé mis libros y apuntes y descubrí, efectivamente, que <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Ramana_Maharshi" target="_blank">Ramana Maharshi</a> tenía relación con <strong>Zhan Djwa</strong>.</p>
<p class="MsoNormal">Zhan Djwa llegó a la India en 1881. Se movía por intuición, por magnetismo, quién sabe. Ya dijo <a href="http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1822" target="_blank">Hermann Hesse</a>, si no mal recuerdo, que dos personas se encuentran si se buscan. En realidad no dijo exactamente eso, mucho menos esas palabras. Pero el caso es que Zhan Djwa llegó a Arunachala sin saber que iba a toparse con quien sería el mayor recipiente de su sabiduría. Ramana Maharshi llevaba un par de años viviendo en Aranuchala y pasaría allí toda su vida pero la presencia de Zhan Djwa cambió algo profundo. Como cuenta <a href="http://www.robertschanke.com/mercedes/" target="_blank">Mercedes de Acosta</a> en su <em>Here Lies The Heart</em> (1960) a propósito de Maharshi, la semana que pasó con Zhan Djwa fue probablemente el periodo más intenso, bello y didáctico de toda su vida. (También, el encuentro con Maharshi fue muy significativo para Mercedes de Acosta). Las filosofías de Djwa y Maharshi eran bastante distintas, pues mientras uno tiraba para la tradición Budista (si se puede decir que seguía alguna tradición), el otro era Hindú. Zhan Djwa, en su libro <em>Soy eso, eso soy</em> (1889), una colección de poemas y pequeños ensayos, defiende que en todas las religiones y filosofías hay verdad, dice que <a href="http://www.nietzscheana.com.ar/" target="_blank">Friedrich Nietzsche</a> y <a href="http://iglesia-de-cristo.org/biblia/" target="_blank">la Biblia</a> dan en realidad el mismo mensaje. Se habla casi siempre, dice, de un padre (creador), un hijo (lo creado, es decir: uno mismo y todo), y una fuerza (el amor), tres cosas que son la misma cosa, lo que viene a significar que Todo es Dios, que Yo soy parte de Dios, soy Dios. Dios es aquello que creó, aquello que se creó, y aquello que crea aún. (Recordemos que el Übermensch de Nietzsche sería una persona creativa con un gran amor hacia la humanidad entera como conjunto). Zhan Djwa era efectivamente una persona que andaba de la mano de Dios, es decir, era feliz porque creía en el Amor sobre todas las cosas. Viajaba con una sonrisa, hablaba como los aldeanos analfabetos, e iba dejando siempre un rastro de bienestar y esperanza. Sin embargo, toda la fama que Djwa consiguió, ya fuere como Superhombre o anacoreta, fue por su práctica de la autofelación. Según algunas páginas, podía pasar horas estimulando su miembro oralmente. La definía como un poema corporal, un acto en el que el individuo se ama a sí mismo y con ello ama a la Naturaleza, es decir a Dios.</p>
<p class="MsoNormal">Al dia siguiente, Pedro Manuel seguía cansado, no había dormido muy bien. No le pregunté si esto era por el jetlag o quizá nervios. Le pregunté sus planes para el día, y me dijo que saldría a andar a ver donde llegaba, y que se llevaría un mapa para saber ubicarse y encontrar el camino de vuelta. Después empezamos a hablar de nuevo de música y tocó la armónica un rato mientras yo cocinaba arroz. Era una diatónica, una Blues Harp de Hohner. Llevaba tocándola un año y lo hacía bastante bien según mi parecer. Me reveló que había estado practicando muchas horas diarias. Le encantaba, dijo, porque tenía algo de religioso aquello. Uno respiraba a través de la armónica, esta se convierte en una segunda boca por la que hay que aprender a hablar, hablar de una forma mucho más bella, así decir cosas que no se pueden decir con las palabras. Uno y armónica son uno, la música surge de ti de forma tan natural como silbar. Le parecía mágico llevar tanta belleza condensada en algo tan simple y pequeño que podía meter en su bolsillo y no sólo no le hacía más pesado su viaje, sino que le hacía flotar o deslizarse suavemente sobre el camino.</p>
<p><span style="font-size: 12pt">El domingo se marchó hacia Granada, ciudad que le recomendé ver más que cualquier otra ciudad europea. Los dos días que ha estado aquí han significado un antes y un después en mi vida: el lunes siguiente me compré una armónica diatónica y dos discos de blues, de Sonny Boy Williamson II y Little Walter. Desde entonces dedico todo mi tiempo libre a aprender a cantar con esta nueva boca, y por eso no he escrito nada últimamente en el blog. Soy armónica.</span></p>
<p><a href="http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/05/15/tat-twan-asi#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Thu, 15 May 2008 22:01:40 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>La noche de los muertos vivientes.</title>
	<link>http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/04/25/la-noche-de-los-muertos-vivientes</link>
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		<description><![CDATA[<p>En el fondo sabéis que es todo mentira. Sí, suena muy bonito, vamos todos juntos a leer, huy sí, qué bonita es la lectura, la cultura, qué lindas suenan algunas palabras como <em>luna</em>, <em>almohada</em>, <em>libertad </em>y <em>melanóma</em>. Qué grande la fantasía, la imaginación,… Hay que fomentarlo, coño, que todos leamos, que leer es hablar con un mismo para entender a los demás, huy sí. Pero en el fondo, es un truco más, ¿no? El Corte Inglés despliega estanterías en la calle, los curiosos viandantes se arriman a los libros, como perros que se acercan a oler el culo del nuevo perro. En Barcelona, a muchos supongo le han regalado libros que nunca van a leer, o que fingirán haber leído. Mucho mejor regalar una rosa, que sea barata y se marchite pronto. Es todo una excusa más para que consumamos, y mejor si consumimos cosas que luego nos van a consumir, que nos van a mantener entretenidos, como las películas o la televisión del Metro. Eso sí, habremos nos gastado unos eurillos como ellos querían, y entre páginas andaremos entretenidos —también como ellos querían— en mundos de fantasía, realidades paralelas, introspecciones y deleite poético, demasiado entretenidos para darnos cuenta de que somos baterías y empezar a ver columnas de numeritos como el Neo este de Matrix; pero oye, nos sentiremos más cultos, esclavos, pero cultos.
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</p>
<p class="MsoNormal">Pero vale, sí, fue bonito, qué bonita es <strong>La noche de los libros</strong>. Se me saltan las lágrimas, pensando que aún hay esperanza en la Humanidad, la cual yo pensaba muda como su <em>H</em>. Había actividades curiosas e interesantes. Y de todas las actividades oficiales del programa, dos me interesaron más que las otras: una era la tertulia en un café, donde iba a estar <strong>Rafael Reig</strong>; y la otra era la sonada conferencia de <strong>Michel Houellebecq</strong>. Además, todas las actuaciones musicales, desde <strong>Patti Smith</strong> hasta pequeñas bandas desconocidas de jazz, me parecían interesantes en principio.</p>
<p class="MsoNormal">A la tertulia finalmente no fui, porque empezaba a las cinco y media, y yo cuando miré la hora en el móvil eran ya las seis y aun me encontraba en casa y descalzo. Qué mal, es que el tiempo pasa rapidísimo, sobretodo el tiempo libre. A la conferencia de Houellebecq (¿lo estaré escribiendo correctamente?) sí fui, después de mirar en los mapas de Google dónde se encontraba el número 31 de Alcalá. Cuando llegué a Sol y entré en Alcalá, me di cuenta de que era la primera vez que pasaba por esa parte de Alcalá (es una calle kilométrica), y me pareció no muy fea, por un momento me recordó a la Regent Street de Londres, así curvada y tal, vi una estatua en lo alto de un edificio que creo haber visto en <strong>La Comunidad</strong> (Alex de la Iglesia, 2000), y cuando llegué al sitio S, me di cuenta de que yo no era el único interesado en ver qué tenía que decir este señor Houellebecq. Había una cola muy larga de gente. Yo con mi bondad me fui a la cola de la cola, y treinta segundos después vino una chica, personal del evento, a decirnos, a los siete últimos individuos de la fila, que nos fuéramos, que no esperáramos, que sería inútil, que toda la gente que había antes de nosotros era más que suficiente para rellenar el espacio adjudicado para la conferencia. Vaya, vaya. Por un momento pensé en quedarme por ahí, esperar, porque a lo mejor alguno se cansaba y se iba a casa, quizás el primero de la fila sufría un ataque al corazón, o una trombosis de tanto esperar y tenía que marcharse, con todos sus amigos, al hospital, o quizás la chica se había equivocado al contar, quizá sí que podía caber uno más, al menos uno más,… Pero bah. Me marché.</p>
<p class="MsoNormal">Sobre este asunto, se habla <a href="http://tengolanubenegra.spaces.live.com/blog/cns!B1B1B05766757D76!509.entry" target="_blank">aquí</a>, <a href="http://www.correoextranjero.com/unilateral/2008/04/24/sin-houellebecq/" target="_blank">aquí </a>y <a href="http://www.soitu.es/soitu/2008/04/23/info/1208983549_511878.html" target="_blank">aquí </a>y <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/04/25-michel-houellebecq-las-influencias-literarias-las-recibimos-de-ninos" target="_blank">aquí</a>. Sobre la tertulia en la que participaron <strong>Paula Izquierdo</strong>, <strong>Manuel de Prada</strong> y Rafael Reig, sólo he encontrado un par de párrafos <a href="http://www.adn.es/local/madrid/20080424/NWS-0362-Libros-Noche-capitulos-relato.html" target="_blank">aquí</a>, y es una lástima no encontrar más. Si alguien escribe sobre la tertulia, publicítese aquí. De nada.</p>
<p class="MsoNormal">Sospecho que muchos de los que pudieron oír a Houellebecq, deben de sentirse privilegiados, supongo que rieron por dentro cuando veían, desde sus adelantadas posiciones en fila y sobre sus doloridos pies, a la chica del staff dispersando grupos de despistados que pensaban —imbéciles— que aún tendrían oportunidad de entrar. Algunos incluso se atreverían a bromear con sus coleguitas. Los dispersados abandonarían su espera por el mismo camino por el que vinieron, pasando cabizbajo y precoces a lo largo de la fila, bajo la mirada altanera, susurros, y risas de los que siguen manteniendo sus posiciones firmes en la fila. Un gafas-de-pasta en la trigésimosegunda posición, mira a los dispersados y se regocija en el mismo placer que, imagina, debe de sentir el tipo poderoso que no, no está en la lista de invitados de esa fiesta genial en el Club Coco Bongo, pero da igual, pase usted porque usted es guapísimo, riquísimo, conocidísimo, y las putas que le escoltan están buenísimas; pero tú no, eh, tú no pases, no estás en la lista, ¡fuera, sucio perro! Tómatelo con calma Billy Bouncer, (palabras acompañadas de una propina de cinco pavos directas al bolsillo de la chaqueta del gorila). Disculpe mis modales señor, es que esta gentuza me saca de quicio… Pero no, zagales, la mayoría no nos fuimos cabizbajos, y después de lo leído, seguro que la conferencia fue grande aburrimiento. Además, seguro que os preguntabais, mientras estabais sentados, ahogados, escuchando al Michel este, seguro que os preguntabais qué estaríamos haciendo los no aceptados, qué buenas cosas podrían estar ocurriendo ahí fuera, en la calle, bajo las nubes, sobre el asfalto, qué cosas maravillosas caerían del cielo sin haber estado nunca impresas en ningún programa de actividades, qué significaba al fin y al cabo venir aquí a escuchar al tipo este al cual no conozco y además tiene cara de enfermo; porque todos conocemos el verdadero significado de la Navidad, pero ¿dónde queda el verdadero significado de La noche de los libros, si en vez de estar hablando de Shakespeare con mis amigos frikis, o leyendo en mi cama, o masturbándome frente al YouPorn después de leer a Henry Miller, en vez de eso estoy aquí en medio de una masa repugnante de esmegma, e hidratos de carbono, donde mi individualidad es suprimida como una hormiga aplastada bajo una bota nazi? (¡!) El iluminado se levanta de su asiento gritando ¡Gerónimooo! y desgarra su camisa con tal violencia que uno de los botones salta hasta la facha anonadada de Houellebecq. Los agentes de seguridad surgen de la oscuridad para reducir a la hormiga iluminada, pero este salta ágilmente, golpeando sin querer algunas cabezas que sin embargo no pueden sino sentir cierta admiración por tal irrupción de libertad. El iluminado huye. Los agentes de seguridad salen detrás de él. La sala de hunde en murmullos, la gente estaba frita por abrir la boca, sin embargo Michel vuelve a la carga, hace algún comentario acerca del percance, un comentario pretendidamente gracioso pero soso, <em>debe ser humor francés</em>, piensa un periodista tonto, y Michel continúa la charla por donde la había dejado. La audiencia en silencio envidia al iluminado, pero nunca lo reconocerán. Algunos se imaginan haciendo lo mismo: ponerse en pie, gritar, descamisarse, correr. Pero no, nunca se atreverán, a lo sumo algún día escribirán una historia sobre algo así. Mientras tanto Michel sigue hablando...</p>
<p class="MsoNormal">Me alegro de no haber podido acceder a la conferencia, entre otras cosas porque de vuelta a Puerta del Sol, vi a un señor mayor que llevaba a un perro que parecía una fregona, muy gracioso, todo el mundo lo miraba y sonreía. Algunos tomaban fotos. Al llegar a casa, después de comer, seguí con la lectura de Dostoievski, y recordé un pasaje de las primeras páginas, una anécdota del estudiante Raskólnikov, que al leerlo me había recordado una anécdota propia en las últimas páginas de mi vida. Y olvidé totalmente que era La noche de los libros, y que había eventos y actividades y cosas ahí fuera, como ahora que se me ha olvidado que estaba hablando de La noche de los libros y me he puesto a hablar de un perro fregona y tonterías. Qué post más tonto, oye.</p>
<p class="MsoNormal">La noche de los libros, ahora que lo pienso, a algunos les sonará título de película de terror.</p>
<p><a href="http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/04/25/la-noche-de-los-muertos-vivientes#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Fri, 25 Apr 2008 19:24:36 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>Deja que investigue</title>
	<link>http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/04/17/deja-que-investigue</link>
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		<description><![CDATA[<p>
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<p><a href="http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/04/17/deja-que-investigue#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Thu, 17 Apr 2008 20:43:11 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>Promiscuidad sexual subterránea</title>
	<link>http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/04/12/promiscuidad-sexual-subterranea</link>
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		<description><![CDATA[<p><span style="font-size: 12pt">La noticia de la que ya todos han oído hablar, —y que en cierto modo es un caso más en que la ciencia corrobora algo que ha sido siempre sabiduría popular o animal—; esta noticia, digo, la oí yo por primera vez en una curiosa situación.</span>
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<p><span style="font-size: 12pt">Estación de metro de Avenida América, la gente va inundando el andén de la línea 6. Muchos miran la pantalla dispuesta para el entretenimiento de los viajeros. Ahí se mencionan los estudios publicados en la BBC, con un titular que decía algo así como que la promiscuidad se puede ver en la cara. Claro, yo esperaba el gran descubrimiento del siglo, ¿iban a decir qué características tenía la cara de una mujer que es promiscua? ¿Podría alzar la vista —en ese momento estaba sentado en el banco, cabizbajo, contemplando el balanceo de mi paraguas que cuelga de mi dedo— e identificar automáticamente a las guarrillas, elegir la que más me guste y hacer el amor con ella en una iglesia? Imaginé que todos los varones se pondrían más o menos descaradamente a otear todas esas fachas anónimas en busca de aquellas facciones identificadas como delatoras de promiscuidad sexual. Las mujeres, avergonzadas o queriendo mantener un respetable anonimato de idiosincrasia sexual, se pondrían a mirar el mapa del metro con una gota de sudor cayendo lentamente, se arrimarían unas a otras, asustadas, intentando protegerse, se apresurarían a abrir las páginas de ese periodicucho o best-seller que llevan en sus manos y tratarían de leer, pero si lo tienes al revés tonta. Algunos machos, señalarían a esa individua cuya promiscuidad es evidente, y gritarían "Ja, ja, guarra, guarra, miren, esta tiene que tener el coño ya escocido". </span><span style="font-size: 12pt">Al final las noticias no eran tales, y no desencadenó nada parecido a mis visiones. Las conclusiones del estudio eran, si no mal recuerdo, que las mujeres que se ven más atractivas son las que tienden más a la promiscuidad, y que los hombres más promiscuos son aquellos con mandíbula ancha, nariz grande y ojos pequeños, es decir, facciones “masculinas” reflejo de litros de testosterona. Una vez más, los hombres somos más transparentes que las mujeres. Ay, amigos, somos amebas. También decía el estudio, que las mujeres suelen preferir a los hombres no promiscuos, porque instintivamente buscan a aquellos que se comprometan para ayudar en la crianza de la progenie y tal… Y los promiscuos, los visiblemente machotes, son por ende más proclives a las infidelidades. Y ahí estaba yo, cabizbajo, contemplando mi paraguas, con mis ojos medianos, mi bonita nariz (es de mi madre), y mi mandíbula suave y delicada; me pongo en pie al oír el sonido del tren, y veo a las mujeres oteando disimuladamente, como sólo ellas saben, las caras anónimas en busca de aquellas facciones identificadas como delatoras de compromiso y romanticismo. Cruzo miradas con alguna, me pongo nervioso, tanteo mis bolsillos en busca de frases, me arrepiento de estar leyendo <em>Crimen y castigo</em> porque no es un libro para leer en el metro, por eso sólo llevo un paraguas, uy qué paraguas tan bonito, mira qué bien hecho está, ¿cómo se llamará este material? ¿plástico duro? Unas cuantas mujeres empiezan a acercarse y en pocos segundos me rodean. El tren se detiene y abre sus puertas. Entramos en el vagón yo y ocho féminas, cuando parecía imposible que cupieran tres personas más. Dentro, el olor, como de costumbre es insoportable, en esas situaciones me alegro de tener una altura por encima de la media, o al menos de no ser bajito, y estiro mi cuello hacia arriba para respirar de ese espacio, vacío de humanidad, donde el aire parece menos peor. A duras penas consigo agarrarme con un par de dedillos a uno de los barrotes, donde mil manos más andan sujetas. En fin, pienso, es imposible caerse, la gente te sostiene por uno y otro lado; una sardina enlatada, como suele decirse. De todas formas, siempre es conveniente separar un poco las piernas y posicionarse mirando hacia uno de los flancos del tren, para conseguir un mayor equilibrio. A todo esto, miro los planos y líneas de metro dispuestos para la correcta orientación de los viajeros. En Londres, el metro era mejor, me digo, además aquí tengo que agacharme cada vez que quiero ver a qué estación acabamos de llegar. Pero por otro lado, el metro de Londres era viejo y caro y se llevaba mal con la lluvia. Estación República de Argentina, unos entran otros salen. Redistribución, recolocación, reacoplamiento de cuerpos humanos como piezas de Tetris. Una mujer de dulce cuello y culito respingón, se coloca entre yo y la pared. Veo su cara en el reflejo de la ventana y sospecho que me ha visto mirarle el culillo. Por un momento se pega a mi, porque… ¿va a mirarse el canalillo? no, va a sacar algo de su bolso el cual estaba preso entre ella y la pared. Saca un libro. Compruebo por el reflejo de la ventana que se trata de <em>Los hermanos Karamazov</em>. Su culo sigue pegado a mí. Yo está cómodo, Yo está oprimido con dulzura, puedo imaginar la suavidad de la tela de esa falda, nada que ver con el grueso y barato lino de este pantalón que aprisiona a Yo. Yo está contento y se levanta gritando ¡Aquí estoy yo! Pero Yo está ligeramente ladeado, y desearía tanto ponerse apuntando a mi ombligo, y acoplarse en ese hermoso valle que transpira dulce sudor entre dos montes hechos de amor y azúcar. Además, no hay que olvidar el ligero balanceo de los cuerpos durante el trayecto, esto hace la opresión aún más dulce. Estación Nuevos Ministerios, unos bajan otros suben. Yo sigue subido. Recolocación, reacoplamiento de cuerpos humanos como piezas viejas de puzzle. En estas oleadas, miles de ejemplos de lo que llaman la teoría del caos, reacciones en cadena impredecibles, un hombre sale tarde del trabajo, entra en el metro unos minutos tarde, empuja a una señora, la señora acaba al lado de un señor que huele mal, así que se mueve un poco más para allá, pisa sin querer a un chico de veinte años, el chico mira a una chica después de mirar su pie, la chica se avergüenza y mira hacia otro lado a la vez que levanta la mano para arrascarse una ceja como siempre hace cuando se pone un poco nerviosa, al levantar la mano toca el hombro del señor de al lado que interpreta el tocamiento como una tímida petición de espacio, así que el hombre da un paso más hacia acá, […] y el culito respingón acaba moviéndose 50 cm hacia allá. ¿O es a mí a quien han descolocado? Ay, culito respingón y cuello dulce y novela interesante, nuestro amor es envidiado, nuestra relación es boicoteada por estos seres que se mueven torpemente por el mundo destruyendo toda la belleza frágil. Una mano anónima baja la cremallera, y saca a Yo de su prisión. Olvidé que había más mujeres aquí. ¿Quién es esta mujer que me masturba en la muchedumbre? Da igual, son todas cómplices, no me había dado cuenta, pero son tan complejas, se comunican entre ellas por un lenguaje superior, nosotros no lo entendemos. Ahí están: envidiándose, hablando mal de las amigas, compitiendo siempre entre ellas; pero de repente: se unen, se distribuyen estratégicamente, forman biombos humanos, usan culitos respingones sabiamente, y luego una escogida al azar pone la mano. La mano inocente. No, la picha inocente. Guarras. Eso es lo que quieren, elevarme para luego dejarme caer, vaciarme, derramar el único significado de mi vida animal, y abandonarme. Y yo me dejo, porque soy un chico fácil.</span></p>
<p><a href="http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/04/12/promiscuidad-sexual-subterranea#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Sat, 12 Apr 2008 10:59:41 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>Cómico mensaje de la Agencia Española de Cooperación Internacional</title>
	<link>http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/04/05/comico-mensaje-de-la-agencia-espanola-de-cooperacion-internacional</link>
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		<description><![CDATA[<p class="MsoNormal">Hace unos meses solicité una de las <strong>Becas MAE-AECI</strong>, para estudiar un máster en una universidad hispanoamericana. Hace unos días recibí contestación:
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<p class="MsoNormal"><em>*Estimad@ solicitante,</em></p>
<p><em> Su solicitud de Beca MAE- AECI NO ha sido PRESELECCIONADA. En caso de continuar interesado podrá solicitar nuevamente una beca en la próxima convocatoria Becas MAE-AECI que será publicada en el último trimestre del año en <a href="http://www.becasmae.es/" target="_blank">www.becasmae.es</a>.</em></p>
<p><em> Atentamente,</em></p>
<p><em> Subdirección General de Becas, Lectorados e Intercambios<br /> Dirección General de Relaciones Culturales y Científicas<br /> Agencia Española de Cooperación Internacional</em></p>
<p class="MsoNormal">La respuesta negativa no fue ninguna sorpresa, además últimamente estoy muy atareado con mi trabajo sobre sexo, así que ya ni me acordaba de esto. Pero… vamos a ver, ¿porque no ponen encargado en la redacción de estos mensajes a alguien que sepa redactar? Esa arroba (@) haciendo de doble género del adjetivo, qué modernetes me han salido. Ya puestos, ¿por qué no lo aplican también a <em>interesado</em>? Y luego esas mayúsculas que confunden, unas son siglas, otras son para resaltar. En una lectura rápida, puedes ver el “NO” como parte de las siglas, y entonces entenderías algo así como “Su solicitud Beca BLABLA ha sido PRESELECCIONADA”. Más que un mensaje de la AECI parece un artículo de la SuperPop. Pero bueno, vale, no nos pongamos tiquismiquis ni pedantescos, porque lo más gordo estaba aún por leer. Tenía dos mensajes en el buzón, ambos enviados el mismo día, y viniendo del mismo remitente. El segundo, de nuevo copio y pego, pero antes quisiera advertir de que su dureza puede herir sensibilidades:</p>
<p class="MsoNormal"><em>lAMENTANDÓLO MUCHO SE HA PRODUCIDO UN ERROR EN EL ENVÍO DE LA NOTIFICACIÓN ENVIADA PREVIAMENTE YA QUE NO CORRESPONDE LA PROGRAMA DE BECA SOLICITADO POR USTED.</em></p>
<p><em> EN BREVE, RECIBIRÁ LA NOTIFICACIÓN DE SU PRESELECCIÓN O NO DE LA BECA SOLICITADA PARA EL PROGRAMA III-B.</em></p>
<p><em> PEDIRLE DISCULPAS Y AGRADECERLE SU ATENCIÓN,</em></p>
<p><em> ATENTAMENTE,</em></p>
<p><em> SUBDIRECCIÓN GENERAL DE BECAS, LECTORADOS E INTERCAMBIOS</em></p>
<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
<p class="MsoNormal">¡Aahhrrgg! Por favor, no se disculpen por el error en la notificación, prefiero que se hubieran disculpado por la mala redacción redimiendo su error con una buena. Abuso de mayúsculas (que si querían llamar la atención, así lo que hacen es más bien espantar), trasposición de tilde (si es que no se puede ir con prisas si no se sabe ir con prisas), y la mejor parte es <em>YA QUE NO CORRESPONDE LA PROGRAMA DE BECA SOLICITADO POR USTED</em>. Por lo visto parece que tienen a un inmigrante recién llegado de África redactando estos mensajes; o se tratará más bien de otro ejemplo y síntoma de las prácticas nepotistas que abundan en este nuestro querido país.</p>
<p class="MsoNormal">¿Habéis visto alguna vez monos mecanografiando? Seguro que sí, al menos en <strong>Los Simpsons</strong>, ¿lo recuerdas? un mono escribía los chistes para Krusty el payaso. O en <strong>Padre de Familia</strong> (<em>Family Guy</em>), esos monos que escribían un poema, (<em>¡crisantemo!</em>)… Bueno, pues una imagen así es la que me viene a la cabeza ahora cuando pienso en una oficina de funcionarios...</p>
<hr />* La cursiva es mía en ambos mensajes citados.</p>
<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
<p><a href="http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/04/05/comico-mensaje-de-la-agencia-espanola-de-cooperacion-internacional#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Sat, 05 Apr 2008 15:34:27 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>La primera autofelación fotografiada</title>
	<link>http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/04/01/la-primera-autofelacion-fotografiada</link>
	<guid>http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/04/01/la-primera-autofelacion-fotografiada</guid>
		<description><![CDATA[<p class="MsoNormal">Una de las primeras cosas que tenía que hacer después de haberme instalado en Madrid, era actualizar mis datos del INEM dando parte de mi cambio de domicilio. No fue hasta hace unos días que tuve por fin una mañana libre y la dediqué a esto. Mientras esperaba mi turno llamé a <strong>Enrique Villalba</strong>, un amigo de Barcelona, a ver si estaba libre el viernes para hacerle una visita. Me había dicho que él podía hablarme bastante sobre <strong>Tadeusz Tatarkiewicz</strong>; pero no habíamos podido citarnos antes porque ambos andábamos bastante ocupados.
</p>
<!--more-->
<p>Así que le llamé, como digo, y me dijo que viniera al día siguiente, que me había reservado una entrada para <em>2666</em>, la ópera basada en la novela homónima de <strong>Roberto Bolaño</strong>. Le dije que Bolaño me encantaba, pero que aun no había leído 2666 porque era muy cara, y no sabía si era buena idea ver la ópera antes de leer el libro. No tiene sentido lo que dices, leer no cuesta dinero. Ya, dije, pero así me leí <em>Los detectives salvajes</em>, prestado de una biblioteca, y ahora echo en falta todas las anotaciones que dejé en los márgenes. ¿Qué biblioteca? dijo. La James Hardiman Library, de la Universidad Nacional de Irlanda, en Galway. Entonces me propuso ir juntos a Galway, tomar prestado el libro, y volvernos a España. Dijo que él pagaba el vuelo, y que aquello no era robar, era tomar prestado por un tiempo indefinido, por lo menos hasta que mi situación económica mejorara considerablemente y alcanzara cierta estabilidad reconfortante. Le dije que la única manera de sacar un libro de allí era teniendo carné de estudiante de la NUIG, cosa que yo ya no tenía, y respondió que nos encargaríamos de eso en su momento, que la ópera podría verla y que no importaba si no había leído <em>2666</em>.</p>
<p class="MsoNormal">Al día siguiente, después de la ópera, nos fuimos a tomar unos vinos.</p>
<p class="MsoNormal">—A Tadeusz Tatarkiewicz lo adoptó un orfanato, luego lo adoptó la calle, y finalmente el circo. En el circo encontró a su verdadera familia. El orfanato era una dictadura católica para el espíritu precoz de Tadeusz, con 11 años ya deambulaba las calles ganándose la vida deshonestamente; la calle estuvo bien por un tiempo pero él presentía algo que le diferenciaba del resto del hampa, y un día el Cirque Magique  International apareció en la ciudad y al cabo de una semana se marcharía con Tadeusz. Tenía entonces 14 años. Si fue un secuestro o una adopción, eso no importa, Tadeusz era joven y tenía sed de camino y quería huir, quizá fue él quien utilizó al Circo.</p>
<p class="MsoNormal">Un momento, todo esto suena muy literario, ¿no te lo estarás inventando?</p>
<p class="MsoNormal">—¿Eso qué importa? ¿Quieres seguir oyendo o no?</p>
<p class="MsoNormal">—Sí, pero... vamos a ver, ¿cómo entra Ernest Herron en todo esto?</p>
<p class="MsoNormal">—Eso viene mucho después. Te has ido ya casi al final de la historia. Sería el año 1860. A Tadeusz le llegaron unas postales pornográficas de mujeres. Se puso la gabardina de detective y siguió las migas de pan que las postales habían dejado por su camino, hasta llegar a Ernest, el fotógrafo, y entonces le propuso la foto.</p>
<p class="MsoNormal">—¿Entonces es cierto? ¿Sólo le tomó una foto?</p>
<p class="MsoNormal">—Bueno, sólo se conoce una foto, de la cual como sabes pocas copias quedan.</p>
<p class="MsoNormal">Poco después pasamos por su casa, y me mostró la foto sin dármela en las manos. Una foto pequeñita, ahí estaba Tadeusz Tatarkiewicz. Me pasó por la cabeza un viejo libro de yoga de mi padre, cuyas últimas páginas mostraban fotos en blanco y negro de personas serias adoptando posturas extrañas. Las vertebras del polaco punzaban la piel hacia fuera, y sus nuca rapada se escondía entre sus piernas desnudas. Sus pies me hicieron pensar en la playa, recordé que sus pies podían ser cualesquiera de los asquerosos pies que andaban la playa en verano. Mi visión cambió bruscamente. Mario buscaba fama, tenía esa pequeña habilidad con la que podía lamerse su propio pene, y fue a buscar a un fotógrafo para que enseñara al mundo lo que era capaz de hacer. Sus pies olían a vanidad y borraban cualquier atisbo de divinidad en su persona. Hizo de algo poético, un producto comercial.</p>
<p class="MsoNormal">—No entiendo ¿Qué esperabas? No estábamos hablando de un líder religioso, ni de un escritor. Y aún así.</p>
<p class="MsoNormal">—Ya... No sé. Soy tonto.</p>
<p class="MsoNormal">Enrique sacó un libro de su biblioteca personal y se sentó a pasar páginas. No sabía si estaba buscando algo que me fuera de interés o era un gesto de distanciamiento para pedirme que me fuera.</p>
<p class="MsoNormal">—Una última pregunta. ¿Qué hacía Tadeusz en el circo? Quiero decir, ¿cuál era su espectáculo? Porque <em>ese</em> no era su espectáculo ¿verdad?</p>
<p class="MsoNormal">—Bueno, —se detuvo— “ese” no era su espectáculo “oficial”. Algunos dicen que tenía su propio show, una colección de elementos erótico-bizarros, que funcionaba de forma clandestina. Su papel en el circo, sin embargo, era de payaso regular. Hacía un poco de todo: malabares, alguna acrobacia,... ya sabes. Nada en lo que él fuera protagonista.</p>
<p class="MsoNormal">Imaginé a Tadeusz, con la cara irreconociblemente maquillada con una sonrisa esperpéntica, corriendo en uniciclo entre 6 payasos más, todos dando vueltas alrededor de un tipo que pone la cabeza bazo el pie de un elefante asiático. Lo imaginé triste detrás de esa sonrisa anónima, como alguien del público que, entre las carcajadas que ocasiona la comedia, empieza a recordar por alguna razón algún pesar de la infancia. Luego el payaso volvería a su camerino, pero no, no tenía su propio camerino, como la mujer barbuda, ni su propia jaula como el hombre elefante, tenía que compartir con 6 payasos más, y un montón de enanos. Un día empezaron a llegar fotos pornográficas, y vio que él podía aportar algo.</p>
<p class="MsoNormal">—Aquí está, lea esto. Ernest Herron. Lea, lea. Ahí. —Me dejó su asiento junto al flexo y leí.</p>
<p class="MsoNormal">«Un día vino a buscarme alguien del circo y me pidió que le fotografiara. Su intención era puramente narcisista, quería tener una foto de sí mismo, como si fuera alguien poderoso. Cuando le dije mis tarifas, él me dio un precio mayor y me dijo que eso era lo que su retrato costaba. Pensé que no entendió, pero sí entendió, el que no entendía era yo, no sólo no quería pagar por su retrato, sino que además quería cobrar por dejarse fotografiar. Me dijo que sabía que yo hacía fotografías sobre anatomía, que había llegado a mí siguiendo la pista clandestina de algunas de estas fotos, porque había pensado que él podía aportar algo a esta disciplina. Cuando me dijo que tenía el don de la autofelación, acepté el precio que sugirió él y le cité para el día siguiente. Al día siguiente, por supuesto, propuso un precio mayor.»[1]</p>
<p class="MsoNormal">Ahora, mientras leía el párrafo por segunda vez, y Enrique permanecía inmóvil me pregunté si su postura significaba una educada invitación a que me fuera, o simplemente estaría esperando a que terminara de leer aquello para reocupar su asiento.</p>
<p class="MsoNormal">—Me pregunto de dónde sacaría Ernest la idea de que el propósito de Tadeusz era puramente narcisista. Es decir,… por lo que cuenta, más bien parecería que lo que Mario quería era dinero.</p>
<p class="MsoNormal">—Bah, no le des vueltas a eso.</p>
<p class="MsoNormal">Por un momento la imagen de Tadeusz, regateando precios con Ernest, me hizo pensar en el Gato con Botas, y me abstraí de tal manera que Enrique se cansó y me invitó a marcharme.</p>
<p class="MsoNormal">Por ahora no he descubierto qué fue de Tadeusz. También tengo que mirar si podría considerarse como la primera foto de pornografía homosexual. En cualquier caso todo apunta a que la foto no supuso para Tadeusz más que un puñado de dinero que gastaría tan rápidamente como ganó; no hubo un antes y un después en su vida, sino que siguió en el circo totalmente ajeno al circular de las copias de su imagen. He oído rumores de que puede verse en la película <em>Freaks</em> (1932, Tod Browning), conocida en España como <em>La parada de los monstruos</em>, y en América como <em>Fenómenos</em>. Otros dudan que siguiera vivo por ese entonces.</p>
<hr />
<p>[1] HERRON, Ernest: <em>Fotografía y anatomía</em>; Fotografie et anatomie (1872), Editorial Vaticano</p>
<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
<p><a href="http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/04/01/la-primera-autofelacion-fotografiada#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Tue, 01 Apr 2008 18:43:06 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>Caminante sonriente. Dos párrafos solo.</title>
	<link>http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/03/27/caminante-sonriente-dos-parrafos-solo</link>
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		<description><![CDATA[<p class="MsoNormal">Si ven por Madrid a un tipo que camina sonriendo, quizás sea yo. No ocurre siempre, pero sí con cierta frecuencia, que a pesar de todo puedo encontrar divertido, simpático o agradable cualquier tontería, y créanme que la calle está llena de tonterías, y cada una es un ser vivo que encierra en sí una belleza descomunal que, como el genio de la lámpara que sólo sale al frotar, esta sólo se sale de su prisión detonada por la actitud del caminante. Un acento extranjero, un rótulo con faltas de ortografía, una mujer que va toda seria con tacones y carpeta negra al brazo y a cada paso su pelo se agita siguiendo un patrón parecido al de los tentaculillos de una medusa que vuela por el agua,... son cosillas que tienen magia y uno no es de piedra.
</p>
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</p>
<p class="MsoNormal">Por el pasadizo subterráneo de azulejos blancos y azules que conduce al andén, la gente me adelanta apresurada porque han oído el tren y no quieren perderlo. Yo, no sólo no corro sino que Antonin Dvořák me detiene. Su nombre está en un anuncio, y casualmente llevo en la mano una bolsa de Yunke Discos que contiene la novena sinfonía de este sujeto. Seis euros, no creo que vaya pero estaría bien… Al doblar la esquina aparece el andén, y para mi sorpresa el tren sigue ahí, esperándome con las puertas abiertas. Los que me adelantaron seguramente están ya agarrados a alguna barra, en uno de estos vagones próximos a la entrada del andén. Con andares calmosos me acerco al tren, el paso se vuelve casi más lento, todo para demostrarles o para demostrarme que soy más libre, o quizás simplemente para no perder el estilo ahora que el andén es el escenario, yo el único actor, y el público contempla desde sus vagones cargados de silencios. Entro tranquilamente, como si no supiera que estaban todos conspirando. Sin rencores. Suena el silbato y se cierran las puertas, y vuelve la sonrisa a cuento de ya no sé…</p>
<p><a href="http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/03/27/caminante-sonriente-dos-parrafos-solo#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Thu, 27 Mar 2008 20:23:09 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>Un extraño sujeto en París</title>
	<link>http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/03/18/un-extrano-sujeto-en-paris</link>
	<guid>http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/03/18/un-extrano-sujeto-en-paris</guid>
		<description><![CDATA[<p class="MsoNormal">Ahora mismo y desde hace casi un mes resido en <strong>Madrid</strong>, en una habitación alquilada que puede considerarse la sede de mi investigación. La mayor parte del tiempo estoy aquí o en alguna biblioteca. Pero puesto que no toda la información necesaria se encuentra en esta ciudad, muy a menudo tengo que viajar a Barcelona, París e Inglaterra (Londres, Oxford y Manchester).</p>
<p class="MsoNormal">Hay otras ciudades en mi punto de mira como Berlín, Roma, Otívar, Florencia y Nueva York. Y otras ciudades que voy a dejar de visitar: Manchester y París. Motivos para dejar de ir a Manchester los tengo aunque no muy claros; en cuanto a París, el motivo por el que no quiero ir es bastante claro: mi francés es pésimo. Sin embargo, no descarto una visita de ocio cuando acabe con mi trabajo, París ofrece grandes posibilidades y es una ciudad llena de sorpresas y detalles mágicos. ¿Sorpresas y detalles mágicos? Bueno, los detalles puedes no captarlos si vives en la superficialidad, y en cuanto a las sorpresas, no siempre son agradables o siquiera clasificables. A mí particularmente en París siempre me ocurren cosas raras, que no dejan de ser interesantes, pero interesante al modo de una película de David Lynch: mejor verlo en pantalla que vivirlo en las carnes.</p>
<p class="MsoNormal">La última vez que estuve en <strong>París</strong>, salí del aeropuerto de Beauvais corriendo, suerte que no tenía equipaje más que el de mano, y llegué a tiempo para asistir al <em>Cabaret Mystique</em> de <strong>Alejandro Jodorowsky</strong>.
</p>
<!--more-->
<p>Allí, entre la variedad de asistentes, y las palabras ininteligibles de Jodorowsky rebotando en mi cabeza como música ambiental, advertí la presencia de un joven barbudo que advirtió mi presencia, ambos íbamos solos y ninguno de los dos olía a parisino. Sin embargo, ninguno de los dos se dirigió al otro al término de la sesión.</p>
<p class="MsoNormal">Esa noche, en una pensión barata, la escena del Cabaret Místico se repitió en mis sueños. El joven barbudo me miraba y trataba de traducirme telepáticamente las palabras francesas de Jodorowsky, yo intenté decirle telepáticamente que no se preocupara, que prestara atención. Era una situación muy incómoda, Jodorowsky decía «por favor, prezten atenzión» con entonación de chileno cansado, pero el joven seguía intentando comunicarse conmigo con la mirada. Yo tenía un cuaderno en mis manos y tomaba apuntes, recuerdo que en cierto momento quise pasar página, pero mis manos estaban muy sudorosas y la tinta de mis apuntes se corrió, una gota de sudor de mi frente cayó sobre mis anotaciones, y el círculo de humedad traspasó varias hojas. El joven barbudo se acercó a Jodorowsky y lo apuñaló en el cuello, un chorro rojo empezó a brotar y todo el mundo aplaudió en gran júbilo mientras el herido gritaba como un cerdo. Yo supuse que si entendiera francés entendería por qué estaban aplaudiendo. Uno de ellos colocó un cubo en el suelo que se fue llenando con la sangre de Alejandro. Los gritos me despertaron. Unos vecinos discutían a voces.</p>
<p class="MsoNormal">Después de desayunar me fui a la <strong>Biblioteca Mazarine</strong>. Allí me topé otra vez con el barbudo. La sorpresa de la casualidad me hizo recordar el sueño de la noche, y rodeó al personaje de un halo de misterio. Estudié sus movimientos disimuladamente y con un interés que quise reprimir de vez en cuando concentrándome en las páginas que tenía ante mi. Ahora sí me parecía parisino, like Peter at home. Esta vez él no advirtió mi presencia, o al menos yo no advertí que la advirtiera, pero cuando vi que se disponía a marcharse, yo también me puse a preparar todo, con la intención, —no estaba seguro— de abordarle a la salida o de seguirle hasta ver dónde iba.</p>
<p class="MsoNormal">A pesar de mis prisas, él consiguió salir un par de minutos antes que yo. Temí perderle la pista por un momento, pero cuando salí, estaba ahí esperándome.</p>
<p class="MsoNormal">— Permítame presentarme, —dijo en un inglés muy elegante— mi nombre es <strong>Daniel Jospin</strong>. —Ahora que lo veía de cerca me di cuenta de que era muy joven. Su voz, sin embargo, tenía la misma textura noble y salvaje de su barba.— Conozco tu trabajo, sé qué tipo de información estás buscando, y creo que yo podría ayudarte.</p>
<p class="MsoNormal">— Ehh… Gracias. —No supe qué decirle— Bonita corbata.</p>
<p class="MsoNormal">— Gracias. Tengo documentos de mi padre que nunca han sido publicados. No sé si es filosofía, literatura o pornografía, pero estoy seguro de que ha llegado el momento de dárselos a alguien. No puedo esperar más.</p>
<p class="MsoNormal">— ¿Documentos de tu padre?</p>
<p class="MsoNormal">— Sí, me los envió en secreto en 2004, poco antes de morir. Mi madre ignora este asunto. Yo no puedo publicarlos, no te lo puedo explicar ahora, estamos en peligro, toma, esta es mi dirección. Ven después de la cena.</p>
<p class="MsoNormal">Era un trozo de papel: «Daniel Derrida» decía, y su dirección que no recuerdo ahora, pero que era alguna bocacalle de la Rue de Belleville.</p>
<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
<p class="MsoNormal">Después de comer porquerías tumbado en la cama de la pensión, —mirando en mis planos qué línea de metro debía coger, y luego qué calle tomar una vez saliera del subsuelo— salí, compré una botella de vino y paré un taxi.</p>
<p class="MsoNormal">Era un edificio bastante nuevo comparado al resto de los edificios de la zona. Clase media-alta, diría. Vacilé un momento antes de pulsar «3 B» en el panel, porque no supe qué iba a decirle cuándo me preguntara «¿quién es?» ¿A caso sabía él mi nombre?</p>
<p class="MsoNormal"><span>— Aló?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>— It’s Señor Ambrosio.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>— Aló?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>— Ehm…Je suis… We met at Bibliothèque Mazarine, you know…</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>— Pardon?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>— The autofellatio guy.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>— Sure, sure, come on in!</span></p>
<p class="MsoNormal">El zumbido que desbloquea la puerta. Subo las escaleras blancas imaginando que alguien espía el eco de mis pasos. Me espera con la puerta abierta. Siéntate, siéntate. Pongo el vino sobre la mesa pero no parece importarle, está pensativo, preocupado, tiene prisa pero quiere que todo salga bien, se mueve de un lado a otro y ordena los pensamientos, gesticula con las manos, habla consigo mismo en murmullos, va a coger algo, se dirige a algún sitio, pero se arrepiente y cambia de dirección bruscamente.</p>
<p class="MsoNormal">— No es tan fácil. —empezó con su refinado inglés británico— Pero si sigo dándole vueltas al asunto me convertiré en un Hamlet muerto. <strong>«Duda cuanto quieras pero no dejes de actuar»</strong>, ¿quién dijo eso? Creo que fue un compatriota tuyo. ¿Pío Baroja? ¿Buero Vallejo? Eso es, debo actuar aun sin estar seguro de qué es lo correcto.</p>
<p class="MsoNormal">— ¿De qué tienes miedo? ¿Corro yo algún peligro?</p>
<p class="MsoNormal">— Claro. ¿Ya sabes quién es mi padrastro no?</p>
<p class="MsoNormal">— No. — Por un momento temí que me hubiera confundido con otra persona. Supuse que me había perdido algún detalle clave en todo esto.</p>
<p class="MsoNormal">— Te dije que me llamaba Daniel Jospin. Luego Daniel Derrida. Se supone que con eso ya debías llegar a saber mi identidad. En realidad yo me considero <strong>Daniel Agacinski</strong>.</p>
<p class="MsoNormal">— Derrida me suena, pero no sé… No sé quién eres. — «Qué coño hago yo en la casa de alguien que no conozco? Espero que no me llame mi madre ahora», tanteé en el bolsillo para ver si había traído el móvil conmigo. Sí.</p>
<p class="MsoNormal">— Agacinski es el apellido de mi madre. La adoro, aunque le han lavado el cerebro. Mi padrastro es <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Lionel_Jospin" target="_blank"><strong>Lionel Jospin</strong></a>, este es el tipo peligroso, seguramente te suena porque fue primer ministro de Francia. En cuanto a mi padre de sangre, el que escribió con Michel Foucault estos textos que voy a pasarte, era el filósofo <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Jacques_Derrida" target="_blank"><strong>Jacques Derrida</strong></a> que en paz descanse</p>
<p class="MsoNormal">Salió de la habitación y reapareció inmediatamente con una carpeta azul de gomillas.</p>
<p class="MsoNormal">—Vale, toma, no se hable más. —Me dio la carpeta— Tienes que irte ya. ¡No… Espera! —Inspeccionó la botella de vino— ¿Te apetece un poco de absenta?</p>
<p class="MsoNormal">Ahora empezábamos a entendernos.</p>
<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
<p class="MsoNormal">Cuando volvió a la sala, puso la botella de absenta en la mesa. En la otra mano llevaba dos copas muy finas y brillantes. Cogió una en cada mano y se acercó a un espejo, frente al espejo levantó las dos copas al cielo, adoptó una posición de jinete y lanzó al aire un grito de guerra o de gallo. A mi lo que me pareció es que iba a matarme, y que ese era su ritual para desconcertar a sus víctimas. Las encontraba por casualidad, averiguaba algo de ellas, las invitaba a su casa, les suministraba absenta, y posteriormente las mataba, y a veces, las sodomizaba post mórtem.</p>
<p class="MsoNormal">Puso las copas en la mesa con tanta fuerza que una de ellas se quebró. Se quedó paralizado mirando la copa, lentamente dejó la otra, y arrimó las dos manos a la siniestrada, con cara de pena y unos ojos brillosos, recogió los trocitos de cristal acunándolos en su afeminada mano.</p>
<p class="MsoNormal">— Oohhh, nooo. Pobrecitooo. Yo no quería hacerlo. Daniel malo. Daniel muy malo. — Parece que tenía en la mano a un hámster malherido en lugar de una copa de cristal rota.</p>
<p class="MsoNormal">Cuando se fue a por otra copa vi el momento de marcharme, agarré la carpeta, mi chaqueta y la botella de vino y corrí. Por las escaleras di un traspié y la botella de vino se cayó, rodó hasta el filo de la escalera y se precipitó hasta estallar en el primer suelo.<span>  </span>Cuando bajé hasta pasar por el segundo cadáver vidrioso del día, el líquido rojizo, esclarecido al esparcirse, me trajo a la memoria la sangre de Alejandro Jodorowsky. En el taxi, ya más tranquilo con el corazón recuperando su ritmo normal, imaginé que ese Daniel había querido matarme, que el sueño me había avisado tener cuidado con ese personaje, y que al escapar de mi destino fatal, la botella de tinto pagó por mí. Poético.</p>
<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
<p class="MsoNormal">Busqué en Wikipedia y efectivamente el filósofo Jacques Derrida tenía amistad con Foucault, tuvo un hijo llamado Daniel con una <strong>Sylviane Agacinski</strong>, sin embargo fue criado por el Jospin ese.</p>
<p class="MsoNormal">Después de revisar los manuscritos, el diagnóstico: 1) Me son útiles para la investigación; 2) están escritos casi indudablemente por <strong>Michel Foucault</strong>, aunque no sé si son inéditos. También hay cinco folios escritos supuestamente por Derrida, en los que describe su amistad con Foucault.</p>
<p class="MsoNormal">En cuanto al joven barbudo, no sé si se trata realmente del hijo ilegítimo del filósofo. Personalmente no creo que el hijo de Lionel Jospin —de quien al fin y al cabo es hijo realmente, aunque no de sangre— ande por ahí en barbas, y viva solo en un edificio de burgueses, bebiendo absenta e invitando a extraños. Aunque bien pensado, quizá sea posible, al fin y al cabo el chico es ya mayor de edad. En realidad aparentaba unos 25 años.</p>
<p><span style="font-size: 12pt">Bueno, quiero pensar que no corro ningún peligro. Seguramente Daniel no es quien dice ser. No conoció a su padre de sangre, ni siquiera sabe cómo se llama, lo único que sabe de él es que era un portugués que dejó a su madre preñada en una noche de borrachera, y al dia siguiente montó en su camión y siguió su camino. Sin embargo Daniel tuvo una infancia feliz con su madre y su padrastro, lo malo empezó cuando el padrastro empezó a ser poseído por el alcohol. Poco a poco se convirtió en un demonio. El mal se hizo con el control del hogar, y neutralizó a mamá. El chico, cuando estaba a punto de huir del hogar, se fue a la Universidad. En la biblioteca, donde encontró un puesto de ayudante, solía pasar la mayor parte del tiempo, siempre con libros o navegando Internet. Un día, seguramente gugló su propio nombre y algo más, y dio con la figura de Daniel, el hijo de Sylviane Agacinski, y posteriormente, en algún momento, en su imparable huida de la realidad, él empezó a creerse ese Daniel. Cuando se enteró de que Jacques Derrida había sido hospitalizado con cáncer de páncreas, no pudo perder la oportunidad y fue a verle. De su padre el camionero no tenía ninguna pista, sin embargo el filósofo estaba vivo, estaba en París, y estaba en una situación delicada y vulnerable, la cual le daba más confianza a Daniel para arrimarse y tener una charla con él. Hablaron poco, Jacques sabía que ese no era su hijo, pero sin embargo, le cayó bien, le siguió la corriente, le gustó más éste que su verdadero hijo. Jacques adoró esa realidad, quién era realmente el individuo no importaba, había amor en él. Todo esto me recuerda a aquella cita de Foucault, «No me pregunten quién soy ni me pidan que siga siendo el mismo». Seguramente Derrida también pensó en Foucault en ese momento, y decidió dar la custodia de los manuscritos a Daniel.</span></p>
<p><a href="http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/03/18/un-extrano-sujeto-en-paris#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Tue, 18 Mar 2008 16:45:46 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>Amor en tiempo de guerra</title>
	<link>http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/03/15/amor-en-tiempo-de-guerra</link>
	<guid>http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/03/15/amor-en-tiempo-de-guerra</guid>
		<description><![CDATA[<p class="MsoNormal">Sección 2: F</p>
<p class="MsoNormal">El soldado se pliega sobre sí, hasta notar en el pene el aliento que brota de su propia boca. Con un último avance de la cabeza, acoge el pene erecto entre las mandíbulas; cuna suave, caliente y húmeda. La lengua se pone juguetona, el sabor sorprendentemente le resulta familiar, el grosor parece mayor del real. Mayor que desde el punto de vista de la mano. Mueve la cabeza hacia delante y atrás, acariciando con los labios prietos el largo del cuerpo carnoso desde la velluda base hasta el capullo y viceversa, y otra vez y otra. Parece tan fácil, cómo no lo habrá probado antes, se pregunta.</p>
<p class="MsoNormal">»Cuando el soldado abre los ojos, tiene delante de sí un falo bastante grande. Ese no puede ser su propio pene, piensa. Su propio pene, lo comprueba, está allí abajo, donde siempre, entre sus piernas, junto a un personaje religioso que limpia los restos de semen como una aspiradora. El falo que tiene delante de sí, que ya vuelve al interior del pantalón militar, es el del coronel, quien ya se ha corrido en la cara del soldado, y sonríe y pide silencio llevando el dedo índice a formar una cruz con su boca. El cura, ya satisfecho con su agresiva panza, se levanta del suelo, y ambos, cura y coronel, se quedan un segundo eterno allí en pie, mirando al soldado estupefacto, luego se marchan sin decir ni mu. El soldado se pregunta si aquella última mirada es una amenaza o una misiva de amor; y no sabe cuál opción es peor.</p>
<p class="MsoNormal">—</p>
<p class="MsoNormal">Fragmento extraído de <em>El Ejército no es para mujeres. Historias ficticias basadas en experiencias propias y/o de compañeros</em>, de <strong>José María Alegre Valldeflors</strong>.<a name="_ednref1" href="/es/admin#_edn1" title="_ednref1"><span class="MsoEndnoteReference"><span><!--[if !supportFootnotes]--><span class="MsoEndnoteReference"><span style="font-size: 12pt">[1]</span></span></span></span>
</p>
<!--more-->
<p></a></p>
<p class="MsoNormal">Lo que el autor no deja muy claro es si esta historia le ocurrió a él o a uno de sus compañeros. Yo, al tener en cuenta que las historias de este libro —por otra parte, no siempre aisladas unas de otras como unidades absolutas— pueden dividirse en dos bloques, (a saber: aquellas que están contadas en primera persona en las que cuenta experiencias propias, y aquellas en tercera persona empleando nombres casi idénticos a las personas implicadas); y al ver que esta no puede enmarcarse en ninguno de los dos bloques; deduzco pues que está basada en (o calcada de) algo que le ocurrió al propio Valldeflors. El motivo para no escribir en primera persona es seguramente protegerse de posibles reacciones homófonas contra su persona, y además protegerse de la posible reacción de los altos cargos del ejército que se vean implicados. Así Valldeflors opta por disfrazar la realidad con una sábana de ficción.</p>
<p class="MsoNormal"><strong>Tomás Cuero Velloso</strong>, en una pésima colección de ensayos literarios comenta «La incertidumbre mostrada en la última frase del relato F de la Sección 2 evidencia una revelación sexual en la consciencia del personaje, pues es bien evidente que un heterosexual no dudaría en señalar cuál opción de las dos (amenaza o misiva de amor) es peor. […] El autor así escoge como cierre de la historia una epifanía sexual, […] algo completamente literario que aleja la historia aún más de la realidad y del resto de las historias de la colección.»<a name="_ednref2" href="/es/admin#_edn2" title="_ednref2"><span class="MsoEndnoteReference"><span><!--[if !supportFootnotes]--><span class="MsoEndnoteReference"><span style="font-size: 12pt">[2]</span></span><!--[endif]--></span></span></a></p>
<p class="MsoNormal">Sobre esto, le preguntaron a <strong>Fernando Vallejo</strong> en una entrevista para un programa de Canal 10 en Durango, México, y respondió: “Menuda tontera. No sé dónde ese tal Señor Cuero ve epifanía. El personaje era mariquita desde el inicio del relato…, e incluso de antes”</p>
<p class="MsoNormal">Por su parte, <strong>Rafael Reig</strong> comenta: «Seguramente esta es la única historia que se puede salvar del libro, y todas esas opiniones en torno a lo sexual me parecen irrelevantes. Es evidente que el soldado no despierta de un sueño, sino que se sumerge aún más; toda la historia es sueño, es decir, realidad. El soldado adopta una actitud narcisista de la que derivan dos personajes, uno es el militar, porque mientras el soldado está amándose, también está en guerra contra sí; está enrollado como un armadillo para aislarse del mundo exterior, pero a la vez se convierte en una imagen ofensiva; con la boca se aspira, se vacía por un lado, solo para llenarse por otro. El cura, por su parte, es la conexión del soldado con Dios, con el macrocosmos, […] Y al final cura y coronel se van juntos porque en realidad son lo mismo»<a name="_ednref3" href="/es/admin#_edn3" title="_ednref3"><span class="MsoEndnoteReference"><span><!--[if !supportFootnotes]--><span class="MsoEndnoteReference"><span style="font-size: 12pt">[3]</span></span><!--[endif]--></span></span></a></p>
<p class="MsoNormal">Algo que me ha sorprendido bastante es encontrar la historia del soldado, en un libro de texto para la asignatura Educación a la Ciudadanía, para estudiantes de 13 ó 14 años. He aquí las preguntas y actividades que proponen tras la lectura:</p>
<p class="MsoNormal">1) ¿Crees que el soldado se quedó contento o asustado? Justifica tu respuesta.</p>
<p class="MsoNormal">2) ¿Crees que el coronel y el cura repetirían su abuso de poder asaltando a otro durmiente soldado raso, quizás al mismo de nuevo? ¿Por qué?</p>
<p class="MsoNormal">3) ¿Crees que todos los curas están pervertidos?</p>
<p class="MsoNormal">4) Pregunta a alguien que haya hecho "la mili" o esté en el Ejército si ha tenido alguna experiencia similar a la descrita en la historia.</p>
<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
<div><hr /></p>
<div id="edn1">
<p class="MsoEndnoteText"><a name="_edn1" href="/es/admin#_ednref1" title="_edn1"><span class="MsoEndnoteReference"><span><!--[if !supportFootnotes]--><span class="MsoEndnoteReference"><span style="font-size: 10pt">[1]</span></span><!--[endif]--></span></span></a> ALEGRE VALLDEFLORS, Juan María: Sección 2, F, <em>El Ejército no es para mujeres. Historias ficticias basadas en experiencias propias y/o de compañeros</em>, Barcelona, España, 1991, Edicions Cap-i-cua</p>
</div>
<div id="edn2">
<p class="MsoEndnoteText"><a name="_edn2" href="/es/admin#_ednref2" title="_edn2"><span class="MsoEndnoteReference"><span><!--[if !supportFootnotes]--><span class="MsoEndnoteReference"><span style="font-size: 10pt">[2]</span></span><!--[endif]--></span></span></a> CUERO VELLOSO, Tomás: <em>Obras olvidadas de una España en obras</em>, Barcelona, España, 2001, Edicions Cel-i-sòl</p>
</div>
<div id="edn3">
<p class="MsoEndnoteText"><a name="_edn3" href="/es/admin#_ednref3" title="_edn3"><span class="MsoEndnoteReference"><span><!--[if !supportFootnotes]--><span class="MsoEndnoteReference"><span style="font-size: 10pt">[3]</span></span><!--[endif]--></span></span></a> REIG, Rafael: «El escupitajo de Bertolini», Suplemento <em>Babelia</em>, 13 de septiembre de 2002.</p>
</div>
</div>
<p><a href="http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/03/15/amor-en-tiempo-de-guerra#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Sat, 15 Mar 2008 19:43:50 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>Introducción</title>
	<link>http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/03/14/introduccion</link>
	<guid>http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/03/14/introduccion</guid>
		<description><![CDATA[<p class="MsoNormal">Con la represión sexual proveniente indirectamente de la cultura judía, y esparcida por todo el mundo occidental con la influencia expansiva de las corrientes cristianas, y la consecuente <em>tabuización</em> de todas aquellas prácticas alejadas de las meramente reproductivas, el cunnilingus y la autofelación desaparecieron casi completamente de las manifestaciones artísticas populares. Por supuesto, la <strong>auto-proporción de placer oral</strong>, —de ahora en adelante <strong>APPO</strong><a name="_ednref1" href="/es/admin#_edn1" title="_ednref1"><span class="MsoEndnoteReference"><span><!--[if !supportFootnotes]--><span class="MsoEndnoteReference"><span style="font-size: 12pt">[1]</span></span><!--[endif]--></span></span></a>—, siguió en la conciencia individual; pero al no estar presente en el arte —siendo este no sólo un producto de la realidad sino también un formador de la misma—, y al estar moralmente condenada; quedó relegada al mundo de los sueños inconfesables, (y a los aposentos de la nobleza, ilustrados, masonerías, etc.).</p>
<p class="MsoNormal">En 1923, con la publicación anónima de una foto en la que, entre otros, parecía estar el presidente de los EUA, <strong>Warren Gamaliel Harding</strong>, falto total de vestimenta y en una postura forzada que evidenciaba su propósito<a name="_ednref2" href="/es/admin#_edn2" title="_ednref2"><span class="MsoEndnoteReference"><span><!--[if !supportFootnotes]--><span class="MsoEndnoteReference"><span style="font-size: 12pt">[2]</span></span><!--[endif]--></span></span></a>, la autofelación irrumpió en la conciencia social de forma escandalosa, —sumándose además a un irremediable caos diplomático que
</p>
<!--more-->
<p>acabaría con la carrera política de Harding—. A pesar de todo, aquello reveló al «pueblo llano», no que el almidonado presidente era en realidad un pervertido, sino que lo que se concebía como perversión no debía considerarse como tal si hasta el mismísimo presidente era partícipe. En efecto, el transcurso del tiempo demostraría que la verdadera perversión estaba en los dedos acusadores que temían una parte natural de sí mismos al contemplar la imagen y sentir la activación de sus músculos imaginativos. La autofelación pues dio un salto tremendo, pasando de un plano individual a estar presente en conversaciones y en programas de radio, en todo el mundo occidental.</p>
<p class="MsoNormal">Este fue uno de los primeros pasos más notables hacia el hecho de que algunos estudiosos, más tarde, se atrevieran a dirigir sus miradas a esta práctica onanista. Hoy día he podido tener acceso a varios, por ahora pocos, de estos estudios, en su mayoría pequeños ensayos; y de primeras se nota que el tema ofrecía, y ofrece, gran atractivo por varias razones: primero por su carácter de «monstruosidad», segundo por su valor místico espiritual (debido sobretodo a la figura del maestro zen <strong>Zhan Djwa</strong>, del que ya hablaremos) y tercero por su alto potencial simbólico: narcisismo, la búsqueda del Yo, la serpiente mordiéndose la cola, <strong>Saturno</strong> devorando —en este caso tragando— a sus hijos, etc.</p>
<p class="MsoNormal">Comienzo pues aquí mi investigación de los estudios que hay sobre la APPO, la masturbación, y otras prácticas sexuales desdeñadas por la moral social a lo largo de algún periodo de la historia y del presente. Este blog es pues el diario de una investigación, el primer escalón hacia la tesis que me ha tocado escribir, por la que tengo que merodear páginas de la historia del arte y otras disciplinas, en busca de manchas sexuales.</p>
<p><!--[if !supportEndnotes]--> </p>
<hr />  <!--[endif]--><br /> <br />
<div id="edn1">
<p><font size="2"><a name="_edn1" href="/es/admin#_ednref1" title="_edn1"><span class="MsoEndnoteReference"><span><!--[if !supportFootnotes]--><span class="MsoEndnoteReference"><span style="font-size: 12pt">[1]</span></span><!--[endif]--></span></span></a><span> </span><span style="font-size: 10pt">De «SAOP», «self assignment of oral pleasure», término acuñado por Sean Delorean. <em>Sex in Times of Cholera</em>, Oxford, 1910; Oxford  University Pressstar.</span><span><br /> </span></font></p>
</div>
<div id="edn2">
<p><font size="2"><a name="_edn2" href="/es/admin#_ednref2" title="_edn2"><span class="MsoEndnoteReference"><span><!--[if !supportFootnotes]--><span class="MsoEndnoteReference"><span style="font-size: 10pt">[2]</span></span><!--[endif]--></span></span></a></font><span><font size="2"> </font><span><font size="2">LOPOVIC, Bob: <em>Warren</em><em>’s Political Posture</em>, San Francisco,  California; 1989; Californication Paperwork.</font></span></span></p>
</div>
<p><a href="http://historiadelaautofelacion.nireblog.com/post/2008/03/14/introduccion#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Fri, 14 Mar 2008 22:24:29 +0100</pubDate>	</item>
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